Ya en su tercera edad, Lucía se ve obligada, ante la insistente petición de su nieta Alejandra, a narrarle los hechos más relevantes y dolorosos de su vida. Relatos sobre su su juventud, donde ahondará en los motivos que la llevaron a meterse a monja durante varios años, y a confesar sus secretos: su gran amor, su embarazo, su dedicación, sus viajes y sus inquietudes.